miércoles, 21 de abril de 2010




pequeño zorrito verde agotado. y recién es miércoles.

martes, 20 de abril de 2010



pileta de sueño. camposanto.
Mientras esperamos el colectivo, las plazas, los transeuntes.

paint!

lunes, 19 de abril de 2010




Te veo reflejado en el televisor, con tu cara de ciervo magistral y tus manos de sapo.
Estás dibujado sobre la franja de colores que anuncia el fin de la programación.
Decís -¿nos vamos a dormir?
y yo pienso -¿Cómo se duerme?
Flora limpió los cristales de tus ventanas pequeñísimas, se fue por el camino de las hojas y no le dimos propina. Alguien agita las peras moradas y da un grito. Temo por el gato de la vecina y por los pies de Tomás, que se ha quedado dormido afuera.
Hay además sombras en el cuarto de Cecilia, una bestia de tela o pelusas.
¿Cómo se puede dormir?
Te limitás a mostrarme las barras del televisor.

miércoles, 14 de abril de 2010

borr

resalto las palabras. todas juntas, quedan palpitando sobre la franja negra, ahora blancas. debajo hay un río y un hombre que se desmaya. es confuso, porque también hay una mujer descalza que pisa las baldosas y se moja con fluido o algún otro producto de limpieza. sus pies huelen a limpieza pero ella está sucia.
y todavía después está el hálito tibio de un caballo que puede morir en cualquier momento. que puede ser asesinado.
adoquines y lluvia. y desencuentros.
resalto las palabras y las borro. es una forma de borrar todo junto. seleccionar y borrar (control E). Se va todo, y sobre eso escribo.
la palabra palimpsesto siempre me sonó como afectada. También a la mujer que ahora debe tener los pies helados. Desconozco si el hombre alguna vez la ha escuchado, sospecho que no. El caballo con seguridad la desconoce y es mejor así.
sigo, y todavía no he borrado nada. es como si todo pudiera decirse después de haber borrado lo otro. enter y espacio, enter y espacio.
la mujer alguna vez estuvo encerrada en un negocio viejo, que ya no se usa o que se usa como depósito. estuvo atada a una silla escuchando una radio y una gotera. vigiló y ansió la llegada de las cucarachas y de los ratones. Ahora está libre pero no se ha ido mucho más allá del pasillo. No sabe cómo detener la inundación.
Otros dicen que es por eso que el hombre se ha desmayado. (ahogado), dormido? en el río que no es un río sino la inundación de un pasillo largo. Yo no tengo la suficiente memoria, es decir, no he estado ni presenciado el nacimiento del río ni la construcción del pasillo, por lo tanto, adscribo, o no, a ambas hipótesis. Lo único que me importa, en realidad, es la franja negra en la que todo se descompone, la que he borrado, la que vengo repitiendo una y otra vez.
el caballo es viejo y ha estado, él sí, en el nacimiento, pero su memoria es quizás más débil que la mía, o más breve, y por lo tanto, no vale para nada. Sólo importa que puedan asesinarlo porque ahí sí que no sabríamos qué hacer con el vacío que dejaría su cuerpo; no podríamos sostener la mirada sobre nada y quedaríamos ciegos. es imprescindible que el caballo respire aunque huela a podrido y a pelo mojado. yo lo alimentaré con mis manos, acariciaré su hocico y su lomo. se que también ellos lo harían si no estuvieran desmayados o con los pies mojados.
he vuelto a borrar. esta vez ha sido una tontería, la distancia entre las palabras es enorme. el hombre desmayado lo comprende y regresa fatigado. hubiera preferido quedarse, todos lo sabemos y también lo hubiéramos preferido. pero, ahora, mantendremos con vida al caballo (sobre él caen las hojas actuales del otoño) y esperaremos que atrapen al asesino.

domingo, 11 de abril de 2010

jueves, 8 de abril de 2010




A partir del cuento "La mendiga de Nápoles" de Max Jacob (gracias Andre y Gabi)

Cuando yo vivía en el boulevard de la ciudad de los cuatro ríos había en la puerta de mi casa una mendiga a la que yo arrojaba monedas. Un día, sorprendido de que no me diera las gracias, miré a la mendiga; entonces vi que lo que había tomado por una mendiga más bien era una radio con pocas pilas que captaba señales encontradas. Me acerqué a los parlantes y no pude discernir ninguna palabra reconocible: se mezclaban músicas, algo que parecía el relato de una pelea de box y quizás alguna publicidad vieja.
Adentro el centro energético se consumía. Acerqué todavía más el oído y escuché toses, como de personas que esperan en una sala, un rechinar de tazas y de bostezos. Apilé las monedas en el centro de la mesa ratona –por última vez, pensé- , al lado del plato de galletitas: era una limosna simbólica, una forma de llamar su atención.
Una de las personas sentadas alrededor, todavía bostezando, las tomó, sin darme las gracias, y las colocó en su boca. Las fue masticando mientras me miraba, como si fueran caramelos.

fotos de Grete Stern.

lunes, 5 de abril de 2010

Ritornello to the city




De las paredes de "La mesa está servida" (una casa antigua devenida en restaurante y espacio cultural, algo así como La Bicicletería para los platenses) salen piernas de colores o recubiertas de flores. Algunas caminan y otras simplemente se ahogan en el cemento. También hay fotos y cuadros de artistas locales. Durante tres días hubo además bandas de música (de rock, de folklore, música mejicana, percusión...) y presentaciones de libros. Las noches de Villa Mercedes volvieron a llenar(seme)de amigos y de músicas (un bandoneonista cordobés que después de tocar tangos se puso a rapear, Manu haciendo capoeira bajo la lluvia, el citroen de Santi y la persecución del gato y del ratón, las charlas entre las jarras de vino y los encuentros casuales en La Librería). Encontré, como cada vez que voy, que hay mucha gente con ganas de hacer cosas, de compartir experiencias culturales, de viajar y de recibir a artistas de otros lugares, y, por estos momentos especialmente, de luchar por la educación (hubo una gran marcha en Merlo para continuar con el paro docente hasta que el gobierno de la provincia escuche los reclamos de los maestros).

Ojalá existiera una máquina voladora para estar aquí y allá, en Río IV y en el futuro Brasil, en el frío de Villa y en La Plata.

Fotos del concierto de Opus Nigrum .