viernes, 1 de enero de 2010

No hay, al principio nada. Nada. El rio liso,
dorado, sin una sola arruga, y detras, baja,
polvorienta, en pleno sol, su barranca cayendo suave,
medio comida por el agua, la isla. (Nadie nada nunca-Juan José Saer)



Saer dice que Febrero es el mes irreal. Yo digo que sì pero que también enero lo es. Enero y la siesta que cintila bajo el sol, porque pareciera que ahora todo cintila, que bajo mi imaginación es como un brillo breve pero fuerte, un brillo preciso que incluso puede sonar como una nota aguda.

He recuperado horas para dormir y una ventana por la que entra el sol a la mañana. La casa inmediata de los abuelos, la gente que daban ganas de ver.

algunos dicen que los fenicios son sementales monotributistas, porque creen en un solo dios, y porqué no?

Bajo el sauce ella estudia con sus hermanos. Es costumbre hacer los deberes en el patio mientras su madre plancha y escuchan la radio de refilón. De vez en cuando el perro juega bajo sus pies pero el hermano mayor lo patea despacio acompañando el gesto con un chasquido fuerte que sale de sus labios. La hermana más chiquita pretende esribir y copia las letras del manual de su hermana más grande, después se cansa y dibuja al perro que está más allá con las orejas relajadas sobre el lomo. En la casa de al lado oyen cantar a Maria. Mientras cuelga la ropa canta con su voz sostenida y sin fisuras. A ella le da pena que esté encendida la radio porque la canción ya está por terminar y María nunca canta más de una. Ella una vez conoció su patio, una vez que la invitaron a tomar jugo con galletitas, María y su novio, el muchacho de la casa de los repuestos. Se habían sentado al lado de las macetas y la mamá de María les había preparado una mesita con unas sillas de jardín, a ella le había sorprendido lo lindo que tenían el pelo, rubio y con rulos que parecían muy naturales. "Parece actriz de cine", decía su madre cuando María la saludaba a la mañana antes de ir a trabajar...
Intentó volver a concentrarse en sus deberes, María estaría colgando las últimas sábanas. Después se hizo un silencio que se prolongó como una raiz blanca sobre el cielo de mediasombras. Del silencio se desprendió el grito de la madre y el ladrido del perro. María explicó con una voz última pero suave: "cianuro, cianuro".

Otro día alguien vuelve en colectivo y recorre el barrio Güemes, el temido Güemes. mira las ventanas iluminadas a las 7 de la tarde. Alguien compone una canción y la toca 10 años más tarde, casi de casualidad, en un ensayo de percusión.

Y durante el desfile del 9 de julio ella ha acudido a la cita. Ahora piensa que es estúpido haberlo hecho porque en verdad él nunca hubiera podido comprobar si ella de verdad había estado ahí. Mira hacia arriba y lo imagina adentro de alguno de esos aviones que hacen piruetas absurdas. Vuelve a su casa.

Historias.siestas.cierta vaguedad ante calles irreconocibles. ganas de que haya otro río habitable y más caballos. Hay cinco gatos, y sobre todo uno gris con ojos amarillos.

7 comentarios:

lau dijo...

genial lo de sementales monotributistas jaja
niña, un gusto compartir mates en la plaza del caballo..
(porque digamos la posta...el caballo tiene mas protagonismo que el procer)

espero que la proxima no se nos acerque ningun perro oloriento a retozar sobre el equipo matero..

pilar dijo...

Nadie nada nunca es algo maravilloso. Es lindo estar atravesando esa historia al mismo tiempo, a casi dos mil kilómetros de distancia. Estamos cerca amiguita.Te estamos esperando con el caballo azul y el pinguino Alfred. Abrazo desde Madryn

rochi dijo...

ya las estoy extrañando. vamos a chile galopando en el caballo azul?
si quieren pueden traer al pinguino.

Vanryu dijo...

no sé, yo me decantaría por abril, pero bueno, cada uno con el suyo supongo.

"una voz última pero suave", no me puedo sacar eso de la cabeza. Aplausos (sinceros).

Trescaídas dijo...

Lo suyo es poesía en prosa, prácticamente. Una seguidilla de buenas y potentes imágenes. Feliz año. Un abrazo.

Dragon de Azucar dijo...

Las historias susurradas ala hora de la siesta, por más que sean reales, tiene un aire de fantasía diferente, secreta...

Saludos

Trescaídas dijo...

Don Macedonio es un monstruo literario. "Una novela que comienza" me hizo, en algunos pasajes, descostillar de risa y exclamar de admiración (literalmente: ¿no le ha pasado de estar leyendo sola y aún así expresar en voz alta alguna reacción frente al texto?). Voy a acatar su sugerencia, claro.
Saer es una de las grandes deudas que todavía tengo (una más). Nadie nada nunca es un título que siempre me llamó la atención, y hace rato tengo en la lista de próximas lecturas... pero es una lista taaan larga y creciente, que a veces me abruma.
Lo de darle autonomía a los personajes parece ser ya toda una tradición. Unamuno también caminó por esos lados....
Le dejo un abrazo, Ña Carito.