lunes, 10 de octubre de 2011

2 o 3 variaciones sobre el río


La primera:
Estoy viendo Historias extraordinarias, recomendación de Pablo. La película, de alguna vaga manera, me recuerda porqué estudio letras, o porqué a pesar de todo, me sigue gustando la carrera, pero sobretodo, porqué me gustan las historias, qué busco...y creo que se trata de los modos, los modos en los que se cuentan las historias, que haya situaciones así, en las que a tres personjes, X, Z, H, les ocurran cosas, y una forma inquietante de contarlo. Se me ocurren dos cosas al pensar en estas "funciones de personajes", un cuento genial de Bolaño "Últimos atardeceres en la tierra",y algunas historias de Kafka. Pienso en las historias que se construyen con estos personajes en retiro, del que sólo quedan algunas letras, pero que son más que meras "funciones-personaje" y más que formalismos a lo Macedonio, porque de alguna manera están ahí formando parte del magma de la historia, porque están como en el borde de lo inminente. Por un lado eso, personajes en el estado de irse. Por el otro, las torpezas. El cuento de Bolaño y esta primera parte de Historias extraordinarias, y quizás Kafka, se traman sobre las torpezas y los equívocos, como si el relato fuera una capa delgada que siempre podría no haber sido de no ser por la torpeza cometida por Z, como si fuera un relato que está en riesgo o que se funda en esa pequeña falla o en gestos que podrían haber pasado inadvertidos. Pienso en algunas de estas cosas, mientras miro la película, y como,y reviso mails, y de repente aparece una secuencia sobre el río, que si bien es acorde con el resto de la película, introduce un "tono" nuevo, una reflexión, no mucho menos ascética que el resto de los comentarios de la voz del narrador, pero sí más contundente. La copio aquí abajo:

00:56:07 “Ya hace casi 6 horas que H está en el medio del río, cualquier problema que pudiera temer, ha desaparecido. Factorovich lo había llenado de recomendaciones: la corriente, los remolinos, los alambrados, los troncos, el nivel del agua… no pasó nada, los ha visto esfumarse uno por uno, el río es tan manso y tranquilo como un camino de tierra en el medio del campo. H piensa, si esto sigue así será el dinero más fácil que haya ganado en toda mi vida y agrega, y el más absurdo, y el más ridículo.
Antes de partir alguien le había dicho: no esperes gran cosa del río, no es lo que te imaginás, no es un río correntoso como los del sur ni es un río enigmático y profundo como los del norte. No esperes aventuras, es un río de llanura, apenas un montón de agua parda y tibia que baja como dormida hacia el mar. Es un río del desierto, apenas una raya en el mapa, apenas una aguada para que se refresquen las vacas sueltas, apenas un trámite. No esperes sorpresas. Cada tanto habrá alguna arboleda, cada tanto algún molino, cada tanto algún viejo puente por el que alguna vez pasó el tren, nada más.
Vas como dormido, como si anduvieras en el medio de la nada, como si anduvieras de noche, vas casi sin pensar, como el ganado y como si fuera un camino abandonado por el que ya no va nadie. Al río tampoco va nadie, ¿para que van a ir? acordáte, no esperes gran cosa. En el río no hay nada.” 00:57:28



La segunda, una poesía de Juan L.:


Fui al río

Fui al río, y lo sentía
cerca de mí, enfrente de mí.
Las ramas tenían voces
que no llegaban hasta mí.
La corriente decía
cosas que no entendía.
Me angustiaba casi.
Quería comprenderlo,
sentir qué decía el cielo vago y pálido en él
con sus primeras sílabas alargadas,
pero no podía.

Regresaba
-¿Era yo el que regresaba?-
en la angustia vaga
de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.
De pronto sentí el río en mí,
corría en mí
con sus orillas trémulas de señas,
con sus hondos reflejos apenas estrellados.
Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
Me atravesaba un río, me atravesaba un río!

La tercera:
estado intersticial de La Plata un lunes feriado bajo el efecto de corticoides.
El cielo gris. los sonidos de afuera y de dentro, apagados.
algunos destellos de los árboles, la copa verde contra los edificios y el cielo.
Algo le va a pasar a H en el río.

4 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Juan L. Ortíz, tan maravilloso. Lo conocí por Saer. Los dos me enamoraron. Los dos son puro río. Un abrazo.

Betina dijo...

Me recuerda a un poema que me regaló un pescador en Paraná.

cr dijo...

Ah y yo venía con Saer y su río, que es vecino al de Juanele, porque las variaciones, como los caminos, son múltiples.

"La sustancia de que esa luz está hecha —la luz que fluye y rebota contra el espacio desierto del río y la playa, contra el gran semicírculo de árboles que cerca, inmóvil, la playa, contra la casa blanca— da la impresión de ser, aunque árida, transparente, y parece llenar todo el aire de un chisporroteo amarillo y blanco, diseminado de tal modo que el cielo mismo, en el que no se divisa una sola nube, empalidece por el contraste de esa luz, el cielo en el que el sol, que los ojos no soportan, deja entrever una superficie llameante que se mueve y cambia como si fuese un organismo vivo, llenando de destellos todo el cielo a su alrededor. "

Juan J. Saer, Nadie nada nunca


Para seguir con las imágenes del río, "La orilla que se abisma" es un documental de Gustavo Fontán que bien se disfruta: http://www.youtube.com/watch?v=HLfRVkbG0Sw&feature=related

Gracias por esta asomada al Río.

Andre dijo...

Creo en el estado no formal de la tercera margen del rìo que nos trazò Guimaraes Rosa, una lìnea para la duda,una linea que disipa las certezas, un hombre en estado de flotaciòn permanente,una idea sin tierra!Los rìos estan hechos de agua, como vos.