martes, 15 de marzo de 2011

Entrevista



-Explique sus perros rosas y sus cielos rojos.
G.-Mire, es que a los perros les gusta pasar desapercibidos, y sin darse cuenta... con el movimiento acompasado de sus patitas, van tomando vuelo.
-Explique entonces los perros en los techos, en las chimeneas.
G.-Eso es sencillo, se trata de un perro que se ha cansado.
-Explique el cansancio de un perro.
G.-Usted sabe mejor que nadie que los perros son seres curiosos y enamoradizos, y que son capaces de caminar cuadras y cuadras persiguiendo una perra, un bicho, una pelota. Es natural que se cansen.
-y una vez arriba? Explique lo que le sucede al perro.
G.-Eso no puede saberse, alguno habrá que termine pareciéndose a un caballo pequeño, probablemente a otro se le abra el hocico y comience a fundirse con el cielo, así, sin que el perro se de cuenta de nada. Otro bajará o quedará escondido detrás de un árbol.

(Entrevista de E. a G. sobre la chimenea de la señora Camille Cotter- 1867)

3 comentarios:

Curiyú dijo...

Una entrevista despatarrada. Pero en verdad te digo que, una vez conocí un perro que se creía gato y se subía a los techos y desde ahí, miraba la luna un largo rato.

Adrianófanes dijo...

¿Es un cuento que se llama "Entrevista..."? ¿O es una entrevista de verdad?

Me quedo pensando en la noción de escritores y periodistas. Habría, al menos, una distinción en ellas: el escritor puede narrar un montón de historias; el periodista, sólo contarlas. Si el periodista incurre en la ficción, deja de ser periodista y pasa a ser escritor, así se llame Walsh o Capote.


(Cosas que se me ocurren).

Saludos gratos!

Caro dijo...

sí, está bueno eso, y también pensar que la realidad misma incluye la ficción o situaciones a tal punto "bizarras" que superarían cualquier historia: un inglés viene a la Argentina a cazar patos en un campo en Santa Fé. Ya había hecho lo mismo el año anterior y se había entendido bien con un perro de caza. El perro vive en Entre Ríos: lo manda a buscar en taxi.