lunes, 14 de enero de 2008

la excepción fueron los peces. después de la fritura y la radio, después del banco recalentado y el diario hojeado hasta el cansancio.
la mujer los miraba porque era lo único que valía la pena mirar. blancos y con aletas como telas finisimas y desordenadas. los buscadores blancos de la arena. comía sin ganas, como si algo se cuajara burdamente en la garganta y en los ojos.
habría que haber apagado las luces y tapado las bocas de la gente. habría que haber callado la radio y el parlante de la estación. los peces blancos hubieran seguido escarbando estúpidamente la arena, sin conciencia alguna, y asi hubiera podido desaparecer.
la mirada del hombre a través de los peces la distrajo. el puente colgaba ahora entre ellos, pero sólo el hombre lo sostenía con su media sonrisa y su pánico original. la mujer apuró el cigarrillo y lo maldijo con la ceguera, le deseo una ceguera lenta e imaginó cada cosa que el hombre dejaría de ver. reconfortada salió sin mirar a nadie.

2 comentarios:

onze dijo...

el color negro le sienta bien al fondo.
arena... si el arquetipo de arena no fuera marroncito tostado me gustaria.
sera hermoso que la srta del estanque de los peces fumara.

María dijo...

Sin palabras, como debería ser siempre. Al arte sólo se le puede comentar con arte, y en este momento no dispongo de ninguno.

Un beso.