miércoles, 9 de febrero de 2011

Si conociéramos el punto

Cuarta Poesía Vertical
24.
Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.

Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximara a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.

Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.

Roberto Juarroz

Ando bastante sin nada para decir, o en el punto de la repetición que llega a ser un vacío. Me gusta que la mimosa reaccione ante el paso delicado de la yema de los dedos y vaya cerrando despacio sus plumas verdes hasta quedar, cada hoja, reunida y reconcentrada, viva, palpitante.
Me gusta el tráfico de palabras en la mesa del comedor: Poesía vertical-El arte de narrar.
Me gusta haber encontrado un 5to 13 enfrente, justamente enfrente de la entrada de un edificio que sirvió para algún relato. Y subir, y que haya personas que puedan llorar o simplemente esperar, y que después entren en alguna sala semivacía de la que sale una luz, se sienten y hablen.
No entiendo el mecanismo del deseo ni algunos miedos, pero sí que haya deseo y sí que haya miedos.

1 comentario:

Santiago dijo...

Para andar "bastante sin nada para decir", decís cosas muy lindas...
Un abrazo.