martes, 11 de agosto de 2009

Cuarto escalón. minúsculo.




detenida sobre un pie. abajo o arriba la frazada.
Estoy harta de las onomatopeyas de Ariadna. su flip flap tin, sus ouch y su manera de dar vuelta la cara, como si tal cosa.
Me cansé de las mandarinas secas y de la palabra “autobús” pero mi madre insiste en llamarlos así, es el colmo. Ahora esperamos a papá, que no llegará, y ella, sentada en un escalón más arriba, me alisa el pelo. siempre tuve el pelo cargado de electricidad. cuando era chiquita me daba miedo matar a la gente, o a los pájaros a los insectos, pensaba que si pasaban cerca de mi cabeza morirían de un breve fogonazo. después comprendí que no. que las descargas eran más bien implosiones que nadie escuchaba. ha comenzado a hacerme una trenza.. es así, hay que dejarla hacer trenzas mientras papá no viene, dejarla para que se entretenga, aunque siempre le queden mal, con una de las tres partes de pelo floja, ladeada. canta y desafina pero yo la quiero porque es mi mamá. sin querer toco el piso del escalón y está mojado: no hay agua pero sí humedad. es raro porque parece que nadie se ha sentado aquí en años. tuvimos que correr las hojas y sacar la tierra, esta escalera estaba casi irreconocible. y sin embargo en la palma siento la humedad como un llamado, la saco rápido y echo tierra, me deshago la trenza coja y me río de cómo canta.

3 comentarios:

Vania Valentina dijo...

A mí también
se me suelta
se me dobla
y me desarma el cabello
un lado de la trenza mal hecha.

lau dijo...

cuantos escalones son? no encuentro la conexion..
ultimamnete no encuentro nada =(

gracias por el llamado de hoy..

abrazo, nena..

Trescaídas dijo...

Carito, suena a que sólo alguien como Cortázar podría responder cabalmente a su pedido... yo, por lo pronto, extraño el correo postal desde esta era electrónica. Por suerte nos quedan las tartas, insustituibles por ningún megabyte, por más suculento que se presente.
Cuídese de la gripe: tecito con limón y chalequito de lana.
Un saludo costero.